CASA M
Casa M nace de la premisa de integrar el paisaje andino con la vida familiar contemporánea. Su diseño vanguardista prioriza la conexión ininterrumpida entre el entorno natural y los espacios habitables, creando un refugio donde la amplitud del valle se percibe desde el primer instante.
El proyecto arquitectónico se concibe a través de volúmenes limpios y geometrías puras. La implantación responde directamente a la topografía del terreno, buscando la orientación óptima para garantizar el confort térmico y aprovechar al máximo las visuales panorámicas que ofrece su ubicación privilegiada.
La selección de materiales propone un diálogo constante con la naturaleza circundante. Acabados honestos y texturas sobrias delinean los umbrales de la vivienda, marcando una transición sutil pero imponente entre el exterior y la calidez del hogar.
Cada detalle constructivo ha sido pensado para generar un recorrido sensorial. Desde el pórtico de ingreso hasta las circulaciones perimetrales, la arquitectura guía al usuario a través de pausas visuales que enmarcan el paisaje.
El programa se dispone de modo que la barra social es la que goza de una relación directa a doble altura con los espacios sociales. La barra principal, con la articulación modular, contiene los espacios de reposo. El dormitorio principal está separado del dormitorio de los niños por un puente que marca el marco espacial de transparencia que divide la habitación de los niños. Al cruzar hacia el oeste se encuentra el sector que contiene el dormitorio principal, que funciona a su vez como terraza-solárium que ofrece vistas hacia el valle del Guayllabamba. Esta estructura permite optimizar la ocupación del terreno donde se expanden el jardín interior, el sol y las vistas.
El corazón de la vivienda se define por su permeabilidad. Las áreas comunes se conciben como un lienzo fluido donde los límites físicos se desdibujan, integrando el jardín interior como un elemento vivo que transforma la atmósfera a lo largo del día. Por otro lado, los ambientes interiores se articulan para maximizar la entrada de luz natural en toda la doble altura.